No salgo de mi asombro |
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| 20/01/10 14:32 |
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No tenía ni idea del artículo que Mayka Sánchez publicó en El País el pasado 22 de diciembre titulado "El dolor como quinto signo vital", pero ayer leí la carta que Milagros Pérez Oliva ha publicado sobre este tema y no he tenido más remedio que leer el texto del "delito" inmediatamente.
Al leer la carta de Milagros lo primero que pensé fue que Mayka había escrito un panfleto propagandístico sin ningún rigor científico que ha levantado tantas ampollas entre la comunidad médica que la defensora del lector no ha tenido más remedio que actuar con contundencia para salvaguardar la buena imagen del periódico y librar de malas informaciones e influencias negativas a sus lectores. Pero claro, conociendo a Mayka y su trayectoria profesional me resultaba muy difícil pensar que esto podía haber pasado, por lo que decidí que era mejor leer primero y juzgar después.
He leído y releído el artículo de Mayka y sigo sin entender la reacción tan desproporcionada de Milagros, sólo parece explicable por un trasfondo personal más que por un tema profesional.
Parece obligado que para escribir sobre un tema determinado el periodista debería conocer los aspectos básicos, como mínimo, que caracterizan al tema en cuestión, sino quiere hacer el ridículo y perder su credibilidad. Pues bien, esto es lo que pasa con Milagros Pérez Oliva, que durante muchos años ha tenido engañada a la opinión pública y a su periódico, haciéndose pasar por periodista especializada en salud y lo cierto es que no parece saber nada de este sector.
No debe saber que prácticamente todos los estudios clínicos están promovidos por la Industria Farmacéutica, que es el sector que más invierte en I+D, y esto no es sinónimo de fraude, engaños o estafa. Tampoco debe saber que los medicamentos están controlados por la Administración y que para que se autorice la comercialización de un nuevo fármaco es preciso demostrar su calidad, eficacia y seguridad, entre otros aspectos, y esto se consigue por medio de las diferentes fases de desarrollo cuyo proceso de investigación requiere entre 10 y 12 años.
Tampoco debe saber que en los congresos médicos existe un comité científico que examina y decide si se admite o no determinadas ponencias. Lo mismo sucede con los artículos publicados en las revistas científicas, con los estudios clínicos presentados para el registro del producto y un largo etcétera de requisitos necesarios para que un medicamento se considere acto para el consumo humano. Si se duda de la rigurosidad, fiabilidad, objetividad y veracidad de todos estos procesos no se está poniendo en entredicho la honorabilidad de un determinado laboratorio farmacéutico, se está dudando de todo el procedimiento que las autoridades sanitarias y la comunidad científica llevan a cabo para autorizar la comercialización de un fármaco, y dudar de esto solo se entiende si la persona desconoce el sector.
Es cierto que uno de los mayores fallos que comenten algunos periodistas que escriben sobre temas de salud puede ser el levantar falsas expectativas o crear alarmas injustificadas. Sin duda es fruto de la tendencia al sensacionalismo que nos tienen acostumbrados algunos medios de comunicación, pero no sé que es peor, si afirmar que "existe un antes y un después en el tratamiento del dolor", como ponía Mayka en su artículo o ser fiel a la máxima que dice que "las buenas noticias no son noticia" y practicar un periodismo negativo, que pone en duda el sistema, que busca fantasmas donde no los hay o que intenta aflorar intereses ocultos de determinados sectores que sólo existen en la imaginación del periodista, como ha sido siempre el estilo de la defensora del lector.
El título "avances médicos con intereses ocultos". ¿a qué intereses ocultos se refiere? , se quedan en el aíre insinuaciones que pueden conllevar acusaciones muy graves contra una profesional de la información y debería aclararlo Milagros Pérez Oliva cuanto antes. Juan Blanco. Socio de ANIS
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- PEDRO APARICIO
LA VUELTA







No tenía ni idea del artículo que Mayka Sánchez publicó en El País el pasado 22 de diciembre titulado "El dolor como quinto signo vital", pero ayer leí la carta que Milagros Pérez Oliva ha publicado sobre este tema y no he tenido más remedio que leer el texto del "delito" inmediatamente.








